Oblivion Island: Haruka and the Magic Mirror
octubre 19, 2010 No Comments
“¿En dónde quedan todos tus tesoros de la infancia cuando creces?” Todos tendemos a dejar en el olvido objetos y recuerdos que juramos nunca hacer a un lado, y no es sino hasta que alguien más los menciona que nos preguntamos qué fue de ellos.
En este espectacular mundo, Haruka, de 16 años, recuerda que su madre le regaló un espejo de mano antes de morir unos años atrás y que ahora ha perdido. Habiendo escuchado y leído historias sobre los espíritus que habitan en el mundo, se dirige a un templo para pedir que la ayuden a recuperarlo.
Estando en el templo ve a una criatura recoger un juguete olvidado por unos niños y decide seguirlo hasta su mundo. Teo es habitante de la Isla Oblivion, una dimensión alterna donde la población construye sus casas y aparatos con los objetos que los humanos han dejado en el olvido, y Haruka, a base chantajes, logra que Teo la ayude a buscar su espejo.
Pero resulta que en este mundo de fantasía, los espejos son objetos mágicos, y el que busca Haruka, en especial, contiene poderes asombrosos. Es por ello que el Barón, quien gobierna la Isla, quiere obtenerlo a toda costa, pero Haruka no puede dejar que el único recuerdo que le dejó su madre, se quede este lugar.
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Aunque tramas como esta, en donde un humano es transportado a otro mundo en busca de algo, no es nada novedosa, el drama de la pérdida de su madre y darse cuenta que su papá siempre se ha preocupado por ver que Haruka tenga todo lo que necesita, son elementos que el filme no explota y me obliga a hacer esta recomendación solamente por el manjar visual que representa. No digo que todo sea malo, simplemente que el director no supo trabajar con el guión de una forma adecuada. Haruka raya en lo ridículo con su capacidad para librarse de situaciones de muerte provocadas por sí misma.
El susodicho espejo es ultra mega hiper especial. ¿Por qué? Dios sabrá. El Barón es malo por que necesitaban algo que le complicara las cosas a Haruka. Teo no tiene amigos seguramente porque es pobre, igual que el resto de la población. Y la premisa de que ningún humano debería jamás entrar a Oblivion se le olvidó al staff en algún punto de la película. Es decir, las cosas ocurren sin razón, las explicaciones nunca llegan, y de pronto, te enfrentas a una batalla final extraordinaria que te deja satisfecho hasta que recuperas del olvido tus ganas de que alguien responda tus preguntas. Y no es que la película sea mala, en realidad tienes sus momentos de brillantez, hay un par de personajes que destacan y sutilmente rescatan el filme.

Haruka y Cotton
Cotton, un peluche que quedó en el olvido junto al espejo, es, probablemente, el personaje con mayor corazón que he visto en mucho tiempo, pero cuando el momento llega, lo desaparecen del mapa sin dejar rastro. Los sentimientos suben y bajan cual montaña rusa. Pero es en lo gráfico donde destaca la película. Aunque hay momentos que pareciera que la animación se hizo sin mucho detalle, pasan rápidamente al olvido cuando nos presentan el festín de colores y detalles de la Isla.
No han habido muchos trabajos de CGI que hayan salido de Japón, y es por ello que se le festeja aún más a Production I.G. el trabajo elaborado. La mezcla 2D con el 3D es simplemente espectacular y el contraste que se logra en ocasiones te deja maravillado. Definitivamente una película que deben ver aquellos amantes de la animación CGI, en incluso aquellos que no lo hagan, encontrarán elementos que los harán pasar un buen rato.









